El Festival de Jerez cumple 30 años: cuando el flamenco vuelve a casa.
Treinta ediciones no se cumplen todos los días. El Festival de Jerez alcanza este año una cifra redonda que no habla solo de tiempo, sino de persistencia, identidad y verdad flamenca. Porque si hay un lugar donde el flamenco no se interpreta, sino que se vive, ese es Jerez. Desde hace tres décadas, cada invierno la ciudad se transforma. Los teatros se llenan, las academias hierven de gente llegada de medio mundo y las calles respiran compás. El Festival no es solo una programación de espectáculos: es un punto de encuentro donde el flamenco vuelve a su raíz sin dejar de mirar al futuro. El baile ha sido siempre uno de los grandes pilares del Festival de Jerez. Aquí han crecido carreras, se han consolidado lenguajes propios y se han presentado obras que hoy son historia del flamenco contemporáneo. Pero lo que hace especial a este Festival no es solo quién se sube al escenario, sino cómo Jerez acompaña: con su público entendido, su afición exigente y su manera natural de estar cerca...