Mis noches en El Tabanco a la Feria: un cuadro con alma
Cada noche el Tabanco a la Feria tiene su duende, pero las mías tienen nombre propio: El Tabanco a la Feria, ese rincón donde el flamenco se siente de verdad, sin artificios ni prisa. Bajo la mirada sabia y el alma abierta de Antonio Contreras, su dueño y presentador, se da paso a uno de los cuadros más potentes y auténticos que se pueden ver en Jerez.
Al cante, la voz poderosa y sentida de Gema Blanco llena el aire de quejíos y verdades nuevas. Su eco parece nacer del corazón mismo de la tierra jerezana. A la guitarra, Curro Montoya acompaña con la elegancia y el temple de quien sabe hablar sin palabras, dejando que cada nota respire. Y al baile, Marisol Jiménez, que pisa con fuerza, con gracia, con ese arte que no se aprende.
En ese rincón, noche tras noche, se vive un flamenco de verdad, de entrañas, de emoción. Antonio lo dice claro cada vez que presenta: "Aquí se canta como en casa, y se baila con el alma". Y es cierto. Porque más allá del tablao, lo que se vive allí es pura magia compartida.















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